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    Bien podría, la Llamada Orante, hacerlo a los habitantes del universo. Y todo lo llamado “habitable” se diera por nombrado, comprometido, afiliado a la Especie Vida.

    Y en ese “bien haría la Llamada Orante”, se promueve hacia el mantener, conservar, desarrollar y transformar, ese acontecer vital, en nuevas buenas, en nuevas bondades –como ya se ha dicho-.

    Y con ese sentido, cada habitante se siente representante de todo lo habitable

    Y, además de ser único y singular, también es el equivalente a lo infinito y global. 

    Y así, cada habitante –humano, por ejemplo-... podría mostrarse y expresarse según su sentir, pensar y hacer. Pero, también, según los habitantes de los valles, de las montañas, de los mares…; de esa pluralidad inabordable desde la óptica del saber, pero sentible, puesto que nuestras composturas están configuradas con las mismas sustancias, con las mismas instancias, con las mismas... capacidades, pero orientadas de forma diversa.

    Sentirme habitante es... sentirme habitado por un proceso de Creación que, en el caso de la referencia de la Llamada Orante, es a través del Misterio Creador... como referencia que abarca cualquier otra propuesta.

    El ser habitante me coloca en habitar en funciones, relaciones, proyectos, realizaciones, actitudes... 

    Simultáneamente habito y me habitan. Y me habilito para proyectarme. 

    Y así se alcanzan habilidades que dan cauce a las necesidades –y a satisfacerlas- para que, en esa medida, lo habitable sea creativo, novedoso, bello...; “indiscutible”. 

    Pero no un indiscutible de “tener la fiesta en paz”. No. Eso es “pan para hoy y hambre para mañana”. Un indiscutible que –como dice la palabra- no precisa discusión.

    Las cejas, las pestañas, el bello pubiano o el cabello… no discuten entre sí. ¡Vamos, que sepamos hasta ahora! Son indiscutibles. Y alguien diría:

    .- Pero son pelos, en definitiva.

    .- Sí. Pero tiene gracia, ¿no?, que los pelos vengan –¡por los pelos!- a recordarnos que somos indiscutibles; y que la discusión sólo crea la disgregación, la desadaptación, el roce herido, la demanda.

    Ya decía el dicho, que “dos no discuten si uno no quiere”.

    No obstante –no obstante-, el ser se ha desarrollado de tal forma, que es capaz de discutirse a sí mismo según el día, la hora, el mes y el año, por razones que no están claras. Y se discute a sí mismo por lo que ha hecho, por lo que no ha hecho, por lo que hará, por lo que le dicen que haga, por lo que no quiere escuchar que quieren que haga… 

    Hay un largo etcétera y complicado sistema discursivo.

    Un discurso alienante, que agota. 

    Que discute incluso –“incluso”- la evidencia de la vigilia, con la luz, o la oscuridad de la noche... o el silencio y el ruido –por poner extremos-. 

    Y así, a unos les gusta la noche, a otros les gusta el día... 

    Y, con el gusto de cada ser, se van gestando las distonías. 

    Porque se hacen tan... fuertes, que tratan de imponerse y dominar. 

    Y se ven tan seguros, que insisten –si sus dominios no se consiguen-, bajo el lema de “perseverar en el logro y la consecución”, hasta debilitar a aquél, a aquéllos, y someterlos.

    No es la forma, la manera de ser un habitante que está habilitado, que está habitado, capacitado para generar habilidades y servir a necesidades.

    Asignarnos –como propone la Llamada Orante- el carácter de habitantes de Universo, de Universos, nos despierta a la evidencia de que, cualquier tipo de actividad –al nivel que se quiera situar; y no lo nombramos para que realmente sea universal-... cualquier tipo de actividad que cualquier habitante realice, repercute. Y repercutir no significa malo ni bueno. Son categorías, ésas, propias del poder.

    Repercutir implica “llegar a”, “tocar a”, “dar a conocer a”, “contactar con”, “escuchar a”, “decir a”. 

    Habitados por el Misterio Creador, la configuración de los habitantes tiene como misión transcurrir a la trascendencia, a la vez que permanece en la inmanencia. Y así, dejar la dualidad, asumir la simultaneidad... y configurarse como universos, como ese microcosmos que nos referencia.

    Cuando el ser accede a un espacio-tiempo donde cobijarse, las sensateces aconsejan tener una cédula de habitabilidad. Y, así, las autoridades inspeccionan el lugar y los entornos para dar por válido que es un lugar “habitable”. 

    Y bien, tomando esa referencia, nos podemos preguntar: 

    “¿Somos habitables...? 

    ¿Somos el espacio vacío, digno, equilibrado, ventilado, acogedor, para que alguien habite... en nosotros? 

    Y nosotros, ¿generamos en nuestro entorno condiciones de habitabilidad, en base al respeto, la amabilidad, la prudencia, la colaboración, la disponibilidad?

    ¿Tenemos esas dos cédulas de habitabilidad...? 

    ¿O más bien… discutimos con quien nos habita, renegamos de nuestra configuración, tratamos de ser distantes o impositores... con respecto a la habitabilidad hacia el entorno?”.

    Y lo que debería ser una convivencia fresca, hábil, capaz, recursiva, alegre, respetable, ¡admirable!, se hace torcida, rebuscada, ‘engritada’, agrietada –como frecuentemente suele pasar-.

    Y entre directas, indirectas, sugerencias e insinuaciones, el ser se ve envuelto en un ovillo de ¡presiones!, del que a veces resulta difícil escapar.

    Y así se forman atascos, bloqueos, represiones, divisiones, enfrentamientos y costumbres de... ¡de arraigo! De esas que no están dispuestas a descubrir, a conocer, a aprender...; a asombrarse de que habitan en un infinito proceder, y que sólo con esa idea sería suficiente para diluir cualquier contrariedad de opinión, criterio y –lo que es aún más significativo- de cualquier afectividad, emoción... que se somete a discusión, a imposición o a rabia, odio, venganza… ¡Pffff!

    La consideración inmediata de sentirse –porque se es- habitante de Universo, de Universos, es que debemos ser habitables. Y habilitadores de... de promoción de espacios. ¡En el plano que sea! 

    Y si me digo: “es que yo soy así”, tendré que revisar si ese “así” está siendo una disposición favorable a ser habitado por una Creación, un amor y una dedicación permanente; si tengo consciencia de ello y si, en consecuencia, genero capacidad de habitabilidad... a la tierra, al aire, al alimento; si habilito la opción de compartir, ‘con-geniar’... y darme cuenta de que somos todos necesitados, pero en ningún caso impostores impositivos que aprovechan su característica, su origen, su género, su cultura, su saber. 

    Antes se llamaban de otra forma; ahora se habla de “relaciones tóxicas”. Y entonces se crean, en realidad, habitaciones tóxicas. Se crean lugares y espacios y momentos y tiempos, inhabitables. Si somos habitantes de Universo, eso no debe ocurrir. 

    Y podemos fácilmente darnos cuenta de que, esas habitaciones, esas relaciones tóxicas se deben permanentemente a un mismo proceso: poder. “A un mismo proceso: poder”. Desarrollar una influencia tal –y capaz-, que imponga, que discuta, que dinamite cualquier conjugación y composición que evolucione hacia lo nuevo, hacia lo creativo, hacia lo necesitado.

    Indagarse en las condiciones de habitabilidad que propiciamos hacia nuestras identidades y hacia las entidades que nos rodean, con las que intercambiamos, con las que interactuamos.

    Indagar significa, no “iniciar un proceso que, con el tiempo…”. No. Implica un “ya”, un “ahora”, puesto que nuestro transcurrir es imparable.

    En la simultaneidad de los procesos, el tiempo sumatorio no existe; ni siquiera la pausa, ni el ritmo.

    Es “la permanencia” la que cualifica cualquier situación. Y por motivos de control, dominio, y demás palabras con parecido significado, se establecen días, horas, minutos, segundos, paralelos, meridianos...; y luego leyes, normas, costumbres: “un orden”... al que los seres se afilian. 

    Y “órdenes” que claudican ante la universalidad, se hacen parciales y, en consecuencia, conflictivos. 

    Es “ahora”. Y, con la palabra “siempre”, siempre es ahora.

    ***

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    The Prayer Call could well do so to the inhabitants of the universe. And all that is called “habitable” would be named, committed, affiliated to the Species Life.

    And in that “could well do the Prayer Call” is promoted towards maintaining, preserving, developing and transforming this vital event into good news, into new kindness –as has already been said-.

    And with that sense, each inhabitant feels representative of everything habitable.

    And, in addition to being unique and singular, it is also the equivalent of the infinite and global.

    And so, each inhabitant –human, for example-... could show and express itself according to their feelings, thoughts and doings. But, also, according to the inhabitants of the valleys, mountains, seas...; of that unapproachable plurality from the perspective of knowledge, but which can be felt, since our compositions are configured with the same substances, with the same instances, with the same... capacities, but oriented in a different way.

    Feeling like an inhabitant is... feeling inhabited by a process of Creation that, in the case of the reference of the Prayer Call, is through the Creative Mystery... as a reference that encompasses any other proposal.

    Being an inhabitant places me inhabiting in functions, relationships, projects, achievements, attitudes...

    I simultaneously inhabit and I am inhabited. And I enable myself to project myself.

    And in this way, skills are achieved that channel needs –and satisfy them- so to that extent, what is habitable is creative, novel, beautiful...; "undisputable".

    But not an indisputable of “to keep the peace.” No. That is “bread now, hunger for tomorrow”. An indisputable fact that –as the word says- needs no discussion.

    Eyebrows, eyelashes, pubic hair or hair... do not argue with each other. As far as we know! They are indisputable. And someone would say:

    .- But they are hairs, in short.

    .- Yes. But it's funny, isn't it?, that the hairs come to remind us that we are indisputable; and that discussion only creates disintegration, maladjustment, hurtful friction, demand.

    As the saying goes, “two don't argue if one doesn't want to”.

    However -however- the being has developed in such a way that it is capable of arguing with itself according to the day, the hour, the month and the year, for reasons that are not clear. And it argues with itself about what it has done, about what it has not done, about what it will do, about what is told to do, about what it does not want to hear others want it to do...

    There is a long etcetera and complicated discursive system.

    An alienating, exhausting discourse.

    That even discusses –“even”- the evidence of wakefulness, with light, or the darkness of the night... or silence and noise –just to put extremes-.

    And so, some people like the night, others like the day...

    And, with the taste of each being, dystonia develops.

    Because they become so... strong, that they try to impose and dominate.

    And they see themselves so confident that they insist -if their dominions are not achieved- under the motto of "persevering in achievement and attaining", until they weaken the one, the others, and subjugate them.

    It is not the way, the manner of being an inhabitant who is enabled, which is inhabited, capable of generating skills and serving needs.

    Assigning ourselves -as the Prayer Call proposes- the character of inhabitants of the Universe, of Universes, awakens us to the evidence of any type of activity -at whatever level you want to place it; and we do not name it so it is really universal-... any type of activity that any inhabitant carries out, has an impact. And having an impact does not mean bad or good. Those are typical categories of power.

    Impact implies “reaching out to”, “touching”, “making known to”, “contacting”, “listening to”, “telling to”.

    Inhabited by the Creative Mystery, the mission of the configuration of the inhabitants is passing to transcendence, while remaining in immanence. And thus, to leave duality, assume simultaneity... and configure ourselves as universes, like that microcosm that refers to us.

    When the being accesses to a space-time where to shelter, it is sensible advice having a certificate of habitability. And, thus, the authorities inspect the place and the surroundings to validate that it is a “habitable” place.

    And well, taking that reference, we can ask ourselves:

    “Are we habitable...?

    Are we the empty, dignified, balanced, ventilated, welcoming space for someone to live... in us?

    And do we generate habitable conditions in our environment, based on respect, kindness, prudence, collaboration, availability?

    Do we have those two habitability certificates...?

    Or rather... do we argue with those who inhabit us, do we deny our configuration, try to be distant or imposing... regarding to habitability towards the environment?”.

     

    And what should be a fresh, skilful, capable, resourceful, joyful, respectable, admirable coexistence!, becomes twisted, stilted, 'gritty', cracked -as often happens-.

    And between direct, indirect, suggestions and insinuations, the being is caught up in a tangle of pressure!, from which it is sometimes difficult to escape.

    And thus jams, blockades, repressions, divisions, confrontations and customs of... deep roots are formed! Of those who are not willing to discover, to know, to learn...; to be amazed that they inhabit an infinite process, and that only that idea would be enough to dilute any contradiction of opinion, criteria and -what is even more significant- of any affectivity, emotion... that is subjected to discussion, to imposition or anger, hatred, revenge… Pffff!

    The immediate consideration of feeling –because one is- an inhabitant of the Universe, of Universes, is that we must be habitable. And enablers of... of promotion of spaces. On any plane!

    And if I say to myself: “I am like this,” I will have to check if that “like this” is being a favourable disposition to be inhabited by a Creation, a love and a permanent dedication; If I am aware of it and if, consequently, I generate capacity of habitability... to the earth, to the air, to food; if I enable the option to share, 'to get along'... and realize that we are all needy, but in no case imposing impostors who take advantage of their characteristics, their origin, their gender, their culture, their knowledge.

    They used to be called something else; now we talk about “toxic relationships”. And then toxic rooms are actually created. Uninhabitable places and spaces and moments and times are created. If we are inhabitants of the Universe, that should not happen.

    And we can easily realize that those rooms, those toxic relationships are permanently due to the same process: power. “To the same process: power.” To develop such an influence -and capable- that it imposes, that discusses, that dynamites any conjugation and composition that evolves towards the new, towards the creative, towards the needed.

    Investigate the conditions of habitability that we foster towards our identities and towards the entities that surround us, with which we exchange, with which we interact.

    Investigate means, not “initiate a process that, over time…”. No. It implies an “already”, a “now”, since our passing is unstoppable.

    In the simultaneity of processes, summing time does not exist; not even the pause, or the rhythm.

    It is “permanence” that qualifies any situation. And for reasons of control, dominion, and other words with similar meanings, days, hours, minutes, seconds, parallels, meridians... are established; and then laws, norms, customs: “an order”… to which beings affiliate themselves.

    And “orders” that give in to universality become partial and, consequently, conflictive.

    It is “now". And, with the word “always”, always is now.

    ***

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    Y se ha ido convirtiendo, la presencia del ser en relación con su entorno, en un dominio de razones, conocimientos, percepciones… y verdades personales. 

    Lejos van quedando aquellas estelas de interpretación de los sueños, evaluación de las nubes, los posos de café o los de té, la fantasía de la ilusión...; en realidad, el halo misterioso, amoroso y transcendente.

    Desarrollado el ser en sus capacidades y en sus logros, va dejando progresivamente de ver la mano de la Providencia, la presencia del Misterio. 

    Y cuando más falta hace –por tensiones, conflictos, dificultades-, más aparece la arrogancia de la verdad personal, la razón, la explicación... y más se establece el combate, que llega hasta a insultos...; con lo cual, se empiezan a tipificar actitudes de unos y otros, y difícil es encontrar una relación en la que la intimidad amorosa predomine y cuantifique las vivencias. 

    Que nos demos cuenta de que somos un Ama-necer, que estamos en presencia de un Universo y en él residimos, y que las verdades que hoy nos atenazan... pueden ser falsas mañana, y pasado pueden volver a ser ciertas.

    El dominio que el ser pretende establecer sobre sí mismo y sobre los demás, aunque pudiera catalogarse como “exitoso”, a medio plazo, a cuarto plazo y al final del plazo se hace autoagresivo, se hace doloroso, se hace fracaso. 

    Además de la ego-idolatría personal de nuestras razones, explicaciones y demás posicionamientos, nuestro entorno nos “ayuda” –ayuda con comillas- para que la neurotización de lo cotidiano sea más espesa, más densa: “Si a mí me fue así, por qué a ti te va a ir asao. No, pues que te vaya también así”. 

    Y da igual que consultemos el mejor diario, la mejor agencia de noticias o las mejores intencionadas opiniones.

    Si nos fijamos, la mayoría de las veces ese entorno es hostil, nos lleva a la desconfianza, al desquicio, a la duda... Porque el entorno se ha hecho desquiciante, dudoso, y ha dejado de aspirar a la transparencia, a la confianza. 

    Y es fácil entrar en una opinión ajena. Muy fácil. Porque además supone –para lo ajeno- un triunfo. 

    Como las sectas o los políticos o las agrupaciones que buscan adeptos.

    Es, sin duda –y aparentemente vamos a dar un salto-, biológicamente, la especie humana, un acontecimiento absolutamente perturbador de la Especie Vida. 

    Nos tenemos que preguntar, en esa revisión, en esa evaluación, por nuestra participación en nuestro neurotizante proceso; que, como ya decía la canción: “ansiedad, angustia y desesperación”, tres factores que vibran ahí, llevando ese mensaje de incapacidad, destrucción… sin salida.

    Si por un momento –por un momento, ¿eh?, porque es absolutamente imposible, pero nos puede servir de referencia-; si, por un momento, la Creación hubiera tenido –por aquello de “la imagen y semejanza” que se dice que somos-... hubiera tenido por algún momento una preferencia por éste, aquél o el otro, ¿existiría la especie? ¿O ya se habría disuelto hace mucho tiempo? 

    La condescendencia, la paciencia, la perseverancia, la fe, la confianza, la promesa de lo Eterno, todo ello está gravitando sobre nosotros, y parece que se ignora; bueno, más que “parece”, se ignora. Y cada cual coge su modelo, el impuesto, el establecido, casi siempre, con algunas pequeñas variables. Porque es el modelo que permite un control y un dominio de la situación. Ahí está su éxito. Aunque sea un control de llanto, un dominio de rabia, un manejo de tristeza… ¡da igual!, el caso es que lo controlo, es mío.

    El hormiguero se organiza sin fracturas. La colmena se establece con dulzura. Las nubes transcurren con cordura. El amanecer se hace puntual, y las estrellas, infalibles.

    Y simultáneamente, el ser hace de sus afectos, dramas; de sus razones, imposiciones; de sus lógicas, drásticas decisiones. 

    Y deambula con… ¡nada! Sin saber que la Nada le está gestando y dando todo lo que precisa. Y recordando: tenemos todo. ¿Y somos incapaces de elegir lo adecuado...? Pero capaces de elegir lo destructor, perturbador, incómodo, reactivo, confuso…

    Nos enseñaron… ¡Bueno, “nos enseñaron”! ¡Sí! Digamos que nos enseñaron que, una semilla bien plantada en un surco previamente establecido, y con un riego de nubes o de pucheros, iba a dar cosecha. ¡Cierto! Cierto, pero habría que preguntarse: “¿Y qué, qué se hizo con las semillas?”.

    .- ¡Ah! ¡Te las comiste!... para ser más fuerte, para ser más capaz. Y ahora que te ves en la dificultad, te quejas por la falta de recursos, medios… Pero ¿hiciste el labrado adecuado? ¿Hiciste el cuidado de la semilla y la depositaste? ¡Ah! ¡No! ¡Te la comiste! Y ahora te quejas.

    Y aparece la queja, la demanda, la rabia… como situaciones habituales.

    La Llamada Orante nos insiste, sí, una vez más. Y lo hace con el mismo... no, el mismo no, el mayor entusiasmo con que lo haya podido hacer en parecidas circunstancias, ante la progresiva y deteriorante convivencia humana. 

    Nos llama –puesto que nos atrevemos a acudir a la llamada- a recogernos en… ¡en la vida que es bondad!; ¡en la vida que es atracción!; ¡en la vida que es cooperación!; ¡en la vida que es sintonía!; ¡en la vida que es confianza!; ¡en la vida que es entrega!; ¡en la vida que es alegría!

    Por un momento, dejar de ser protagonista, poderoso, verdadero, auténtico. Dejar de ser –por un momento- dejar de ser tan inteligente, tan sensitivo, tan… tan “ideas tan claras”. 

    Disponerse, por un momento, con los sentidos abiertos, para que el aire fresco de la Providencia nos insufle ese aliento de vida que traspasa fronteras; que –como decía la canción- “que, como la primavera, no precisa jardín”.

    Por un momento, el alivio que no exige, el alivio que no reclama, el alivio que se ofrece, ese que nos hace inspirar y espirar… nos inunda de serenidad.

    Se hace abrigo, la Nada del Amor del Ama-necer.

    Se hace consuelo, la Nada que no busca renta, que no tiene tendencia. 

    Se hace confianza plena, la Nada invisible... 

    Esa que nos lleva al sueño y nos trae a la vigilia. 

    Esa que despierta nuestra hambre y nuestra sed. 

    Esa que hace, de nuestros sentidos, sentires. 

    Esa que nos emociona ante la ternura de lo que comienza, de lo que se inicia, de lo que brota.

    La Gracia, se derrama sobre este lugar del Universo. 

    Y como una mínima ofrenda por la consciencia de vivir, bien vale decir: “Gracias”.

    ***

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    And the presence of the being in relation to its environment has become a domain of reasons, knowledge, perceptions... and personal truths.

    Gone are those trails of interpretation of dreams, evaluation of clouds, coffee grounds or tea grounds, the fantasy of illusion...; in reality, the mysterious, loving and transcendent halo.

    Once the being is developed in its capabilities and achievements, it progressively stops seeing the hand of Providence, the presence of the Mystery.

    And when it is needed most -due to tensions, conflicts, difficulties-, the arrogance of personal truth, reason, explanation appears more... and the combat is established, which even leads to insults...; with this, attitudes of each other begin to be typified, and it is difficult to find a relationship in which loving intimacy predominates and quantifies the experiences. 

    May we realize that we are a Loving-dawn, that we are in the presence of a Universe and in it we reside, and the truths that grip us today... may be false tomorrow, and the day after that they may be true again.

    The dominance that the being seeks to establish over itself and over others, although it could be classified as “successful”, in the medium term, in the fourth term and at the end of the term it becomes self-aggressive, it becomes painful, it becomes failure. 

    In addition to the personal ego-idolatry of our reasons, explanations and other positions, our environment “helps” us –helps in quotes- so that the neurotization of everyday life is thicker, denser: “If it was like this for me, why is it going to be different for you? No, then, let it be like that for you too”.

    And it doesn't matter if we consult the best newspaper, the best news agency or the best-intentioned opinions.

    If we look closely, most of the time that environment is hostile, it leads us to mistrust, unhappiness, doubt... Because the environment has become unsettling, doubtful, and has stopped aspiring to transparency, trust. 

    And it is easy to enter into someone else's opinion. Very easy. Because it also represents –for others- a triumph. 

    Like sects or politicians or groups that seek followers.

    It is undoubtedly -and apparently, we are going to make a leap-, biologically, the human species, an absolutely disruptive event of the Species Life.

    We have to ask ourselves, in that review, in that evaluation, about our participation in our neurotising process; that, as the song already said: “anxiety, anguish and despair”, three factors that vibrate there, carrying that message of inability, destruction… with no way out.

    If for a moment -for a moment, eh?, because it is absolutely impossible, but it can serve as a reference-; if, for a moment, Creation would have had –because of “the image and likeness” that it is said we are-... would have had for some moment a preference for this one, that one or the other, would the species still exist? Or would it have already been dissolved long ago? 

    Condescension, patience, perseverance, faith, trust, the promise of the Eternal, all of this is gravitating over us, and it seems to be ignored; well, rather than “it seems”, it is ignored. And everyone takes their own model, the imposed one, the established one, almost always, with a few small variables. Because it is the model which allows control and dominion of the situation. Therein lies its success. Even if it is a control of crying, a control of anger, a management of sadness... it doesn't matter! The fact is that I control it, it is mine.

    The anthill is organized without fractures. The hive is established sweetly. The clouds pass sensibly. The dawn is punctual, and the stars, infallible.

    And simultaneously, the being makes its affections into dramas; its reasons into impositions; its logics into drastic decisions. 

    And it wanders around with… nothing! Without knowing that Nothingness is creating and giving it everything it needs. And remembering: we have everything. And we are incapable of choosing the right thing...? But capable of choosing what is destructive, disturbing, uncomfortable, reactive, confusing...

    We were taught… Well, “we were taught”! Yes! Let's say we were taught that a seed well planted in a previously established furrow, and watering with clouds or pots, was going to produce a harvest. True! True, but we should ask: “And, what was done with the seeds?”.

    .- Ah! You ate them!... to be stronger, to be more capable. And now that you see yourself in difficulty, you complain about the lack of resources, means... But did you do the proper work? Did you take care of the seed and place it? Ah! No! You ate it! And now you complain.

    And complaints, demands, anger appear… as common situations.

    The Prayer Call insists on us, yes, once again. And it does it with the same... no, not the same, the greatest enthusiasm with which it could have done it in similar circumstances, in the face of the progressive and deteriorating human coexistence.

    It calls us –since we dare to respond to the call- to gather ourselves in… in the life that is goodness!; in life that is attraction!; in life that is cooperation!; in life that is harmony!; in life that is trust!; in life that is dedication!; in life that is joy!; in life that is happiness.

    For a moment, to stop being the protagonist, powerful, true, authentic. Stop being –for a moment- stop being so intelligent, so sensitive, so… so “clear ideas”. 

    Prepare yourself, for a moment, with your senses open, so that the fresh air of Providence breathes into us that breath of life that crosses borders; that –as the song said- “that, like spring, needs no garden”.

     

    For a moment, the relief that does not demand, the relief that does not claim, the relief that is offered, the one that makes us breathe in and out... floods us with serenity.

    It becomes a shelter, the Nothingness of the Love of Loving-dawn. 

    It becomes consolation, the Nothingness that seeks no profit, that has no tendency. 

    It becomes full trust, the invisible Nothingness... 

    That which leads us to sleep and brings us to wakefulness. 

    That which awakens our hunger and our thirst. 

    That which makes of our senses, feelings.

    That which moves us at the tenderness of what begins, of what starts, of what sprouts.

    Grace is poured out on this place in the Universe. 

    And as a minimum offering for the consciousness of living, it is worth saying: “Thank you”.

    ***

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    Dudas, deudas y deberes se conjugan como necesidad de respuesta ante nuestro discurso cotidiano, ante nuestras creencias, ante nuestras fidelidades.

    Las dudas parecen mostrarse de forma competitiva. Sí. Compite la versión que se tiene, con otra que puede acercarse, llamar... 

    Y empieza el deshoje de la margarita: sí, no, sí, no...

    Ese terrible juego de la ruleta rusa: una bala en un tambor que gira. 

    Decía el dicho: “La duda ofende”. Ofende fundamentalmente al que la tiene; y, por añadidura, al entorno que se corresponda. Y va creando una deuda. Sí. Porque no acaba de decidirse, porque ve, o le han dicho, o ha oído, o ha escrito, o le han leído… y aquello sobre lo que creía, adopta otra versión. 

    Y la duda florece como si fuera una investigación en busca de aclarar y de encontrar la verdad. ¡Uff!

    Y así, una vez puesto en marcha el mecanismo, la duda resuelta hoy será duda mañana; y después, pasado mañana. 

    Y así, se hace un ser cotidiano, dudoso, endeudado con la certeza, con no haber capturado y cogido la verdad. Y el deber que le corresponde deja de realizarse, o se realiza de forma incompetente o malhumorada; con lo cual, duda, deuda y deber se juntan. 

    Todo ello en la creencia, que es la referencia, que es la pauta, la guía. 

    Otros axiomas establecen que hay que dudar permanentemente de todo, para así acercarnos a la verdad. 

    Y ciertamente, con esa posición, no hay compromiso, ni testimonio, ni comunión, puesto que todo es dudoso. 

    Pero somos seres sociales por naturaleza, por necesidad. 

    Pero no será difícil recordar –y ya habrá aflorado- que, en momentos –“momentos”- de enamorada posición, la duda se diluye; no está.

    No hay deuda, puesto que se está en el hacer creyente plenamente. 

    Y el deber queda cumplido, puesto que el ser ha entrado en la frecuencia, en la dinámica de ese ama-necer. 

    Son momentos que pueden durar más, menos... pero que siempre están bajo el acecho de la voluntad, la razón, la lógica, la experimentación, la elección.

    Y así es fácil que se crea en esto o en aquello, pero con un margen de duda, de deuda, de deber

    La creencia enamorada en el amor evoluciona hacia diferentes fragancias. Y cuando se cultiva, se cuida y se le presta atención, no desfallece. Se hace fiel, y crece en innovación, en descubrir. 

    Creer se hace un crecimiento continuado, una expansión de aportes y de descubrir, sin poseer verdades, con la certeza de los sentires.

    La Llamada Orante nos pregunta sobre nuestros niveles de creencia en la diversidad de nuestras necesidades, y ahonda en solucionar la deuda, la duda, el deber.

    La domesticación de las creencias, que se expande en la propaganda de las libertades, coloca a estas creencias –cualquiera que sea- en ese abismo de las “dudas razonables”... en torno a las cuales surgen los condicionamientoslas condiciones:  lógicas razones que nos llevan y nos llevan y nos llevan a domesticar, a desposeer la innovación, la novedad, el enamorado momento, la amante propuesta. Una vez domesticada se convierte en propiedad y pierde la Gracia.

    Domesticar se convierte en un triunfo, porque se doblega y se somete, cualquier proceso, al gusto de cada uno. 

    Hace el ser –en ese sentido-, del amor, una querencia posesiva a la que enseña a saltar, a aquietarse, a correr, a pararse... 

    Domesticado el Amar, el Amor, pierde su misterio, pierde sus raíces creacionales, y se convierte en un instrumento, en un amiguismo oportunista... que ahora me interesa, ahora sí, ahora no.

    Establecido lo doméstico, la costumbre aparece como una exigencia, como un dominio, como un control, como una obligación. 

    El Amar, convertido en costumbre, esclaviza todo lo que toca. 

    No tiene cabida, en la infinitud, la costumbre del dominio y la exigencia; la monótona permanencia que busca la seguridad entre las nubes. 

    Y con esas costumbres, cerca se encuentran y emergen las cercas: el cerco que se hace dogmático, el cerco que hay que defender, el cerco que se ofrece para atacar y expandir su dominio. 

    Y así, el ser puede ver cercada su creencia, y precisa ponerles puertas a sus afectos. 

    No somos seres de cercas, de rodeadas vallas de espinos. Somos seres fluidos que deambulan entre los vientos y las estrellas. Creídos de su creencia, crecidos en la credibilidad de sus actos. 

    Así se configura el desarrollo de la fe, que nos permite tener ese punto de ebullición, ese punto de calor: que, cuando se insinúa la duda, de inmediato se acrecienta la ternura. Y con ella se disipa el temor; ese temor que brinda la duda, y que nos lleva a defendernos y a atacar.

    Alertarnos en las exigencias del Amar. 

    Exigencias, que son promesas de interno valor; de esas que no suponen trabajo ni fragor, sino que más bien son... pasiones de ilusión. ¡Fantasías de liberación! 

    Y ahí, lo doméstico no cabe. La servidumbre desaparece.

    No hay duda, deuda... y los deberes no son impuestos que hay que cumplir, sino gozos que hay que realizar.

    ***

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    Doubts, debts and duties come together as a need for a response to our daily discourse, to our beliefs, to our loyalties.

    Doubts seem to show themselves in a competitive way. Yes. The version that one has, competes with another that might approach, call...

    The daisy starts to be plucked: yes, no, yes, no…

    That terrible game of Russian roulette: a bullet in a spinning drum.

    The saying went: “Doubt offends.” It fundamentally offends the one who has it; and, in addition, to the corresponding environment. And it creates a debt. Yes. Because he hasn't quite made up his mind, because he sees, or has been told, or has heard, or has written, or has been read... and what he believed in takes on another version.

    And doubt flourishes as if it were an investigation in search of clarification and finding the truth. Phew!

    And thus, once the mechanism is set in motion, the doubt resolved today will be a doubt tomorrow; and then, the day after tomorrow.

    And so, he becomes a quotidian being, doubtful, indebted to certainty, to not having captured and grasped the truth. And the duty assigned to him fails to be done, or is done in an incompetent or in a moodily manner; whereupon, doubt, debt and duty come together.

    All this in the belief, that is the reference, the pattern, the guide.

    Other axioms state that we must permanently doubt everything, in order to get closer to the truth.

    And certainly, with such a position, there is no commitment, no testimony, no communion, since everything is doubtful.

    But we are social beings by nature, by necessity.

    But it will not be difficult to remember –and it will have already surfaced- that, in moments –“moments”- of an enamoured position, the doubt is diluted; it is not there. 

    There is no debt, since one is fully in a believing doing.

    And the duty is fulfilled, since the being has entered into the frequency, into the dynamics of that loving-dawn.

    They are moments that can last longer, shorter... but which are always under the threat of will, reason, logic, experimentation, choice.

    And so, it is easy to believe in this or that, but with a margin of doubt, of debt, of duty.

    The enamoured belief in love evolves into different fragrances. And when it is cultivated, cared for and paid attention to, it does not falter. It becomes faithful, and grows in innovation, in discovery.

    Believing becomes a continuous growth, an expansion of contributions and discovery, without possessing truths, with the certainty of feelings.

    The Prayer Call asks us about our levels of belief in the diversity of our needs, and delves into solving debt, doubt, and duty.

    The domestication of beliefs, which expands in the propaganda of freedoms, places these beliefs –whatever they may be- in that abyss of “reasonable doubts”… around which conditionings, conditions arise: logical reasons that lead us and lead us and lead us to domesticate, to dispossess innovation, novelty, the enamoured moment, the proposed lover. Once domesticated it becomes property and loses Grace.

    Domesticating becomes a triumph, because any process subordinates and submits to the taste of each one.

    The being makes —in that sense- of love, a possessive desire that it teaches to jump, to calm down, to run, to stop...

    When Loving is domesticated, Love, loses its mystery, loses its creative roots, and becomes an instrument, an opportunistic cronyism... which interests me now, now yes, now no.

    Once the domestic is established, custom appears as a demand, as domination, as a control, as an obligation.

    Loving, turned into custom, enslaves everything it touches.

    There is no place, in infinitude, the custom of dominance and demand; the monotonous permanence that seeks safety among the clouds.

    And with these customs, fences are found nearby and emerge: the fence that becomes dogmatic, the fence that must be defended, the fence that is offered to attack and expand its dominance.

    And so, the being can see its belief fenced, and needs to put doors on its affections.

    We are not beings of fences, surrounded by thorn barriers. We are fluid beings wandering among winds and stars. Believed in their belief, grown in the credibility of their actions.

    This is how the development of faith is configured, which allows us to have that boiling point, that point of heat: that, when doubt is insinuated, tenderness immediately increases. And with it fear dissipates; that fear that doubt brings, and that leads us to defend ourselves and attack.

    Being alert to the demands of Love.

    Demands, which are promises of internal value; of those that do not involve work or fuss, but they are rather... passions of illusion. Liberation fantasies!

    And there, the domestic does not fit. Serfdom disappears.

    There is no doubt, debt... and duties are not impositions to be fulfilled, but joys that must be realized.

    ***

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    La Llamada Orante nos sitúa, nos trata de orientar a propósito de nuestra presencia en el Universo. Y como si fuera un embudo, desde lo más ancho, infinito, se precipitan sus señales, signos, muestras, en lo más estrecho de ese embudo, en cada ser; con lo cual tenemos toda la formación e información de nuestras “hechuras”, de nuestras maneras... universales. 

    Pero cierto es que ocurre que, al concentrarse en diferentes espacios, tiempos, momentos, el ejercicio del hacer, del sentir, del pensar, se suele quedar concentrado en la demanda, en la arrogancia, en el aplauso, en la pena, en el éxito, en el fracaso –etcétera-, del lugar, del momento. 

    Y tiene cierta lógica que así sea, para resaltar el análisis de nuestra presencia y descubrir nuestras dotes, nuestras realizaciones, nuestras sensibilidades y nuestras carencias; para que así podamos establecer vínculos de solidaria consistencia, que nos permitan ascender por ese embudo de nuestro ser, por esa esdrújula y sinuosa hélice que se mueve –una alegoría poética-.

    Pero cierto es que lo más habitual es que el ser se quede ahí, en su gueto de razones, de explicaciones, de... como el “bamboleo” de la canción: un vacilar sin modificaciones, sin análisis, sin criterio, tan sólo con lo que la mayoría opine o el poderoso decrete. 

    Y resulta que somos, cada uno de nosotros, singulares, únicos e irrepetibles. Y en cambio, a la hora de responder, de actuar, habitualmente se hacen respuestas comunes, nada singulares, nada originales... y menos aún universales. 

    Todo esto no es peor ni mejor. La Llamada Orante nos pone en evidencia algo. 

    Nos pone en evidencia el desarrollo preponderante de lo particular, sin ver la trascendencia que esa particularidad tiene. En cuyo caso, nuestra visión cambia. ¡Mucho! Nuestra sensibilidad cambia. ¡Mucho! Y un detalle sin importancia es trascendente, y un hecho importante no tiene ninguna trascendencia. Es una vulgaridad. Por ejemplo, ¿eh? 

    No fue, no es –en la intemporalidad de lo infinito- no fue, no es, no será –para entendernos-, el Misterio Creador, una manifestación inteligente. Eso se nos antoja, orantemente, que es una característica muy, muy, muy, muy, muy, muy secundaria. La cual nosotros apreciamos como muy, muy, muy, muy importante. 

    Algo ha pasado en la línea de transmisión para que, la preponderancia de la inteligencia, del saber, del conocer, y ese largo etcétera de poderes, se instale como “las verdades”. 

    La Llamada Orante nos orienta a que la pizca –”pizca”, ¿eh?- de intuición que podemos tener a propósito del Misterio Creador, es que es una explosión de Amor, constante. En consecuencia, nada inteligente. 

    Esto va a ser especialmente significativo, porque los sentires ocupan un espacio, tiempo, momento, que poco a poco va siendo cada vez menor, porque la inteligencia –ahora que estamos además con el boom de la inteligencia artificial: un verdadero boom-... 

    Se nos hace inútil, poco práctico –desde la óptica orante-, poco beneficioso, ¡poco rentable!, el sentir. 

    Y si uno tiene afecto por el amanecer, siempre habrá algún práctico que dirá: “¡Qué obsesión con el amanecer! ¿Por qué no te levantas a las doce y te olvidas del amanecer? ¡Qué poco inteligente! Una persona inteligente no, no, no, no, no se levanta para ver el amanecer. ¡Eso pasa todos los días! ¡Hay que ser prácticos!”.

     Por ejemplo. 

    Si la pizca –esa pizca tan... tan pizca- nos dice que es una explosión –como las que están ocurriendo ahora en el sol-... una explosión incontrolable de Amor, y ello da origen a todo... Entre ello, esa otra pizca que es lo viviente, la vida. Que nos parece y sentimos que es lo más maravilloso que existe en el Universo. ¿Seguro? 

    ¿En el Universo? ¿Seguro? 

    ¡No! No tenemos la seguridad. Pero sí es un hecho –hasta donde alcanza nuestra ignorancia- original, insólito, sorprendente. 

    Y he aquí –a consecuencia de todo lo manifestado- que sentires de arraigo, sentires de emoción... deben ir a buen recaudo. Hay que cuidarlos. Son esas vibraciones que sintonizan con nuestro origen, con nuestro mantenedor, con la inspiración de la originalidad de la vida. 

    Sí. Porque la trayectoria de la especie ha recalado en sus potencias, en sus practicidades, en sus inteligencias –como decíamos-, y razona, especula, calcula... 

    “Razona, especula, calcula”... 

    Y ahí, como que no cabe ni media sonrisa. 

    Hay que aguardar el momento de intimidad para atreverse a emitir una lágrima o una queja. Una queja sin castigo, sin culpas, pero una queja; que, en la medida en que se amplifica, se cicatriza de inmediato. 

    Así que... toca, toca moverse entre esa practicidad inteligente y ese intimismo amoroso que, según la manifestación orante, es de naturaleza explosivamente amorosa. 

    Por supuesto, muy, muy, muy, muy, muy... No hay medidas y no hay comparación con lo que nosotros podemos percibir o sentir que es amar. Pero sí, sí, sí, sí, que ese sentir procede, se mantiene, se entretiene, se desarrolla y evoluciona en base a esa inabordable fuente. 

    Así que cuando nos condolemos, nos dolemos, además de buscar consuelo... 

    ¡Tan difícil! Porque a veces, cuando nos condolemos, nos animan como a los perritos: “¡Venga, venga, venga, venga! ¡Que no pasa nada, que no pasa nada, que no pasa nada!”. 

    ¡Sí, sí pasa algo! Estamos dolidos, estamos tristes, estamos… 

    Quizás con el perrito funcione, pero con una condolencia, no. Buscamos... –en esa condolencia- buscamos auxilio, buscamos caricia y ternura. 

    ¡No buscamos directrices nuevas que nos lleven a salir o a entrar de otro estado a otro estado de consciencia! ¡No! Pero, claro, la inteligencia enseguida va a lo práctico, y te pueden dar una pastilla para regular la serotonina y que así estés más contento, y ya se te pase el enfado, el malestar, el condolido momento. 

    ¿Acaso cuando el niño tropieza y cae, y toma consciencia de sus rodillas, le decimos: “¡No te preocupes! ¡Si dentro de 26 años serás ingeniero y tendrás a tu cargo 200 empleados! ¡Qué tontería, ahora, molestarse por una rodilla!”

    ¿Solemos decir eso? ¿O más bien nos inclinamos a decir: “Curita sana, curita sana, culito de rana, lo que no sana hoy, sanará mañana”? Y cogemos un poquito de saliva y le suavizamos... Y a la vez, sí, le animamos a que preste la atención a otra cosa, o a que lo vuelva a intentar con más cuidado. 

    ¡No le vamos a decir!: “¡No te preocupes!, si... ¡Tonterías! Mañana se te habrá olvidado”

    Ya, ¡pero no estoy en mañana! Estoy en ¡ahora!

    Pues sí: la inteligencia es tan práctica, tan rentable, tan urgente, tan demandante, tan exigente, que no permite ninguna debilidad. Y la condolencia es... ¡débil! ¡No produce! ¡No es rentable! 

    Ese punto sensiblero que a veces, como chispa de lo Eterno, aparece, y nos entristece y nos ¡conmueve!... 

    .- ¡No, no, no! Es un signo de debilidad. 

    .- Ah, ¿sí? 

    .- Sí. Así no se va a ninguna parte. 

    .- ¡Ah! Justo es lo que yo quería: ir a ninguna parte. 

    Ahí habrá que emplear otro método, claro. 

    La máxima inteligente termina diciendo: “No te permitas ningún momento de sensible emoción, que puede interpretarse como debilidad. Acabarán contigo”.

    Porque solo predomina el imperturbable, el indomable, el constante, el... 

    a ese respetarás. A ese que se impone, ¡que impone! A ese rendirás culto, porque tiene, porque posee, porque domina, porque te domina

    Y es así que lo sensible se hace caricatura; se hace... pena. 

    Y, como pena, no merece la pena. 

    ¿Habrá que saber guardar la esperanza? La esperanza emocional, la esperanza que fantasea, la esperanza enamorada que... por momentos llora y se desespera, pero es flexible, dúctil, adaptable, emocionante.

    Habrá que saber guardarla. 

    Porque el entorno práctico exige ¡contundencia!, ¡resultados! 

    Habrá que hablar bajito... para expresar una emoción. No vaya a ser que alguien la escuche, y ponga cara de traición... al comprobar que eso no es inteligente, y no es de debida razón. 

    ¡Oh!, ¡sí, sí, sí, sí! ¡Todo!, todo lo orante es exagerado. ¡Claro! 

    Y si escuchamos lo orante con nuestra inteligente razón, nuestra lógica, nuestra comprensión y nuestro entendimiento, lo que escuchamos es ¡una exageración descomunal! 

    Pero es que es lo que emana del Misterio Creador. 

    Y con mucha, mucha, mucha, mucha, mucha e infinita contención, muestra algo que nos resulta, en nuestro dominio y nuestro control, nos resulta exagerado. 

    ¡Qué exageración! 

    “¡Oh, sí!” –habría que contestar-. “Ciertamente es exagerado vivir; que exista la vida en un lugar como una galaxia, como un sistema, como un infinito... Es ¡exagerado!

    ¡Es exagerado que las tres cuartas partes de este lugar llamado “planeta” sean agua! ¡Qué exageración! 

    ¡Tantas especies, tanta biodiversidad!, ¡qué exageración!”.

    Claro, cuando se pretende controlar, dominar y administrar, hay que reducir todo a lo práctico y a lo… a lo que se puede atender. Todo lo que se salga de eso es exagerado. 

    Y cualquier versión que hagamos bajo la óptica del poder organizado es “exagerado”.

    Si decimos que la conquista de América fue “una conquista” –no un descubrimiento-, una conquista insolente...

    “¡Qué exageración! ¡Qué exageración! Gracias a ella muchos indios aprendieron español. Gracias a ella conocieron el caballo y… la tónica Schweppes”. Por ejemplo.

    Y ya está. 

    Y si decimos: “El predominio de lo masculino ha mutilado, seccionado y reprimido las instancias femeninas”

    .- ¡Qué exageración! ¡Toda la culpa se la echan a los hombres! ¡Qué exageración! 

    .- Vale... 

    .- ¡Habrá alguien que habrá...! ¡Pero noooo! Si mi madre era una santa, y mi padre también... 

    ¡Qué curioso! Todos tienen madres santas y padres santísimos. Salvo cuando se habla en intimidad, que hay algunas cosillas que no cuadran, ¿verdad? 

    Sí. Así ocurre que, cuando la sensibilidad se universaliza, rápidamente aparece el dominio, el control y el poder para restringir lo universal, ridiculizarlo incluso, y tomar el control de lo que pasa y lo que ocurre y… –“la culpa la tienen los emigrantes”, “la culpa la tiene el cambio climático”- y buscar reducir al máximo cualquier visión trascendente, amplificada, ¡sentida!, ¡¡evidenciable!! 

    Y como cada uno puede opinar lo que quiera, cada uno se siente feliz y contento de opinar lo que quiere, aunque no sepa absolutamente nada de lo que opina. 

    .- ¡Guau! ¿Cómo se puede opinar de algo que no se sabe? 

    .- ¡Ah! Vete a España y lo verás. ¡Fantástico! No necesitan mucho para opinar, decir, por supuesto criticar y etcétera. ¡No!, no necesitan mucho. Con leer tres o cuatro editoriales –el título, ¿eh?, nada más- tienen suficiente para saber, opinar... 

    .- ¡Qué bárbaro! 

    .- Sí, España es un sitio bueno para descubrir eso, pero ocurre en todas partes. 

    Cualquier muestra exagerada y trascendente –y, al ser trascendente, es exagerada para el dominio y el control, la opinión y la manipulación- va a encontrarse con esa verja; con esa verja que enreda, que cerca, que exige. 

    En definitiva, molesta el sentir, molesta el amar. Molesta, molesta. Se hace molesto, porque se escapa del control. ¡Guau! Sí, se escapa. ¡Se escapa del dominio! Se escapa de “la común razón”: de ese sentido común, que no es sentido realmente, y no es común. Pero se esgrime para, razonablemente, mantener un punto de vista. 

    Y así, cada cual esgrime su “yo creo”, “yo creo”, “yo creo”, “yo creo”, y no hay coordenadas de referencia, salvo las que cada uno tenga de sí mismo. 

    ¡Ay, qué pena! 

    Se hace así, el ser, un hedonista masturbador, continuado, de sus propias referencias. Termina agotado y aburrido de sí mismo. 

    Por supuesto, esto no es instantáneo, lleva su tiempo. 

    Pero la Llamada Orante nos orienta para que nos demos cuenta, para que evaluemos nuestra permanencia, nuestras actitudes y nuestras posiciones. 

    ¿Saben? Se considera que uno de los principales martirios a los que se puede someter a un ser humano es no dejarle dormir. Que se duerma, y a los diez minutos se le despierta. Luego se vuelve a dormir, y a las dos horas se despierta. 

    Poco a poco, así, conseguimos enloquecerlo. 

    ¿Saben? Se produce un deterioro orgánico, general. Y, sobre todo, una degeneración cerebral. 

    Es curioso, ¿no? Sólo perturbando su sueño. 

    Quizás no sea difícil incorporar esta circunstancia, en forma esquiva, para lo que lo orante nos muestra, exageradamente, hoy.

    ***

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  •  

    The Prayer Call places us, tries to guide us regarding our presence in the Universe. And as if it were a funnel, from the widest, infinite, its signals, signs, samples rush into the narrowest part of that funnel, into each being; with which we have all the formation and information of our “doings”, of our universal… ways.

    But it is true that it happens that, when concentrating on different spaces, times, moments, the exercise of doing, feeling, thinking, tends to remain concentrated on demand, arrogance, applause, pain, success, failure -etc-, of the place, of the moment.

    And it makes some sense that this is so, to highlight the analysis of our presence and discover our gifts, our achievements, our sensitivities and our shortcomings; so that we can establish links of solidarity and consistency, which allows us to ascend through that funnel of our being, through that odd and sinuous propeller that moves –a poetic allegory-.

    But it is true that the most common thing is for the being to remain there, in its ghetto of reasons, of explanations, of song, of... like the “wobble” of the song: a wavering without modifications, without analysis, without criteria, only with what the majority thinks or the powerful decrees.

    And it turns out that we are, each one of us, singular, unique and unrepeatable. And on the other hand, when it comes to responding, to acting, we usually respond in a common way, not at all singular, nothing original... and even less universal.

    All this is neither worse nor better. The Prayer Call brings something to our attention.

    It reveals to us the preponderant development of the particular, without seeing the transcendence that particularity has. In which case, our vision changes. A lot! Our sensitivity changes. A lot! And an unimportant detail is transcendent, and an important fact has no transcendence. It's a vulgarity. For example, ¿hm?

    It was not, it is not -in the timelessness of the infinite- it was not, it is not, it will not be -to understand ourselves-, the Creative Mystery, an intelligent manifestation. That seems to us, prayerfully, to be a very, very, very, very, very, very secondary characteristic. Which we appreciate as very, very, very, very important.

    Something has happened in the transmission line so that the preponderance of intelligence, knowledge, knowing, and that long etcetera of powers, is installed as “the truths”.

    The Prayerful Call guides us that the pinch –“pinch”, eh?- of intuition that we can have regarding the Creative Mystery, is that it is a constant explosion of Love. Consequently, not intelligent.

    This is going to be especially significant, because feelings occupy a space, time, moment, which little by little is becoming smaller, because intelligence -now that we are also experiencing the boom in artificial intelligence: a true boom -... 

    Feeling becomes useless, impractical –from the prayerful perspective-, not very beneficial, not very profitable!

    And if one has affection for the sunrise, there will always be someone very practical who will say: “Such an obsession with the sunrise! Why don't you get up at twelve and forget about dawn? How little unintelligent! An intelligent person does not, no, no, no, does not get up to see the sunrise. That happens every day! We have to be practical!”.

      For example.

    If the little pinch -that pinch so... so pinch- tells us that it is an explosion -like those that are happening now in the sun-... an uncontrollable explosion of Love, and this gives rise to everything... Amongst it, that other pinch that is the living thing, life. It seems to us and we feel that it is the most wonderful thing that exists in the Universe. Sure?

    In the Universe? Sure?

    No! We are not sure. But it is a fact –as far as our ignorance reaches- original, unusual, surprising.

    And here -as a result of all that has been said- that feelings of rootedness, feelings of emotion... must be kept safe. We must take care of them. They are those vibrations that tune with our origin, with our maintainer, with the inspiration of the originality of life.

    Yes. Because the trajectory of the species has been based on its powers, its practicalities, and its intelligence -as we said- and it reasons, speculates, calculates...

    “Reasons, speculates, calculates”…

    And there, there's no room even for half a smile.

    One has to wait for the moment of intimacy to dare to shed a tear or a complaint. A complaint without punishment, without blame, but a complaint; which, to the extent that it is amplified, heals immediately.

    So... it's time, time to move between that intelligent practicality and that loving intimacy that, according to the prayerful manifestation, it is of explosively loving nature.

    Of course, very, very, very, very, very... There are no measurements and there is no comparison with what we can perceive or feel about what love is. But yes, yes, yes, yes, that feeling comes, is maintained, is entertained, develops and evolves based on that unapproachable source.

    So that when we are in sorrow, we are in pain, besides seeking for comfort...

    So difficult! Because sometimes, when we are in sorrow, we are encouraged like puppies: “Come on, come on, come on, come on! It is all right, it is all right, it is all right, it is all right. Nothing happened!”.

    Yes, something is happening! We are hurt, we are sad, we are...

    Maybe with the puppy it works, but with sorrow it doesn’t. We seek... -in that grief- we seek help, we seek caress and tenderness.

    We are not looking for new guidelines that will lead us out or into another state to another state of consciousness! No! But, of course, intelligence immediately goes to practical matters, and you can be given a pill to regulate serotonin so that you are happier, and the anger, the discomfort, the painful moment goes away.

    When the child stumbles and falls, and becomes aware of his knees, do we say perhaps to him: “Don't worry! Yes, in 26 years you will be an engineer and will have 200 employees in charge! What nonsense, now, to bother about a knee!”?

    Do we usually say that? Or are we rather inclined to say: “you will be healed, if not today, tomorrow will be better”? And we kiss his knee... And at the same time, yes, we encourage him to pay attention to something else, or to try again with more care.

    We are not going to tell him!: “Don't worry! Yes... Nonsense! Tomorrow you will have forgotten”.

    Yes, but I'm not in tomorrow! I'm in now!

    Well yes: intelligence is so practical, so profitable, so urgent, so demanding, so requiring, that it does not allow any weakness. And sorrow is... weak! It does not produce! It is not profitable!

    That sentimental point that sometimes, like a spark of the Eternal, appears, and saddens us and moves us!...

    .- No, no, no! It is a sign of weakness.

    .- Oh yeah?

    .- Yes. That’s the way to go nowhere.

    .- Ah! That's exactly what I wanted: to go nowhere.

    There we will have to use another method, of course.

    The intelligent adage ends up saying: “Do not allow yourself any moment of sensitive emotion, which can be interpreted as weakness. They will finish you”.

    Because only the imperturbable, the indomitable, the constant, prevail...

    And that is the one you will respect. The one who imposes himself, who imposes! You will worship that one, because he has, because he possesses, because he dominates, because he dominates you.

    And this is how the sensible becomes a caricature; it becomes... sorrow.

    And, as sorrow, it is not worth it.

    Should we have to know how to keep hope? Emotional hope, hope that fantasizes, hope in love that... at times cries and despairs, but is flexible, ductile, adaptable, exciting.

    You will have to know how to keep it.

    Because the practical environment demands forcefulness! results!

    You will have to speak softly... to express an emotion. Lest someone hears it, and makes a face of betrayal... when they realise that this is not intelligent, and it is not of due reason.

    Oh, yes, yes, yes, yes! Everything, everything prayerful is exaggerated. Of course!

    And if we listen to what we pray with our intelligent reason, our logic, our understanding and our comprehension, what we hear is a huge exaggeration!

    But it is what emanates from the Creative Mystery.

    And with much, much, much, much, much and infinite restraint, it shows something that seems, in our domain and our control, to be exaggerated.

    Such an exaggeration!

    "Oh yeah!" –it would be necessary to answer-. “It is certainly an exaggeration to live; that life exists in a place like a galaxy, like a system, like infinity... It's exaggerated!

    It is an exaggeration that three quarters of this place called “planet” is water! Such an exaggeration!

    So many species, so much biodiversity! What an exaggeration!”.

    Of course, when you want to control, dominate and manage, you have to reduce everything to what is practical and what... what you can handle. Anything outside of that, is exaggerated.

    And any version we make from the point of view of organized power is “exaggerated”.

    If we say that the conquest of America was “a conquest” –not a discovery-, an insolent conquest...

    “What an exaggeration! What an exaggeration! Thanks to it many Indians learned Spanish. Thanks to it they learned about horses and… the Schweppes tonic”. For example.

    And that's it.

    And if we say: “The predominance of the masculine has mutilated, sectioned and repressed feminine instances”.

    .- What an exaggeration! All the blame is put on men! What an exaggeration!

    .- OK...

    .- There will be someone who will...! But noooo!  My mother was just a saint, and my father too...

    How curious! They all have holy mothers and most holy fathers. Except when talking in private, there are some things that don’t fit. Doesn’t it?

    Yes. So it happens that, when sensitivity becomes universal, dominance, control and power quickly appear to restrict the universal, even ridicule it, and take control of what happens and what takes place and… – “it's the emigrants fault.” "Climate change is to blame"- and seek to reduce as much as possible any transcendent, amplified, felt!, evident vision!!

    And since everyone can say what they want, everyone feels happy and content to say what they want, even if they know absolutely nothing about what they are saying.

    .- Wow! How can you give your opinion about something you don't know?

    .- Ah! Go to Spain and you will see it. Fantastic! They don't need much to give their opinion, say, of course criticize and so on. No, they don't need much. By reading three or four editorials -the title, eh?, nothing else- they have enough to express an opinion, to give their opinion...

    .- How incredible!

    .- Yes, Spain is a good place to discover that, but it happens everywhere.

    Any exaggerated and transcendent display –and, being transcendent, it is exaggerated for dominance and control, opinion and manipulation –is going to encounter that fence; with that fence that entangles, that encloses, that demands.

    In short, it bothers to feel, it bothers to love. It bothers, it annoys. It becomes annoying, because it is beyond the control. Wow! Yes, it escapes. It is beyond the dominion! It is beyond “common reason”: from that common sense, which is not really sense, and is not common. But it is used to, reasonably, maintain a point of view.

    And so, each one wields his “I believe”, “I believe”, “I believe”, “I believe”, and there are no coordinates of reference, except those that each one has of himself.

    Oh, what a shame!

    Thus, the being becomes a hedonistic masturbator, continued, of his own references. He ends up exhausted and bored with himself.

    Of course, this is not instantaneous, it takes its time.

    But the Prayer Call guides us to realize it, to evaluate our permanence, our attitudes and our positions.

    Do you know? It is considered that one of the greatest martyrdoms to which a human being can be subjected is not to let him sleep. Letting him fall asleep, and after ten minutes to wake him up. Then he goes back to sleep, and two hours later you wake him up.

    Little by little, like this, we managed to drive him crazy.

    Do you know? A general organic deterioration occurs. And, above all, brain degeneration.

    It's curious, isn't it? Just by disturbing his sleep.

    Perhaps it is not difficult to incorporate this circumstance, in an elusive way, for what the prayerful shows us, exaggeratedly, today.

    ***

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RUKOUS

Harjoittamamme Rukous ei kuulu mihinkään uskontoon. Uskomme, että Rukous voi olla vapautumisen ja parantumisen väylä. Viitekohtana siinä on Luomakunta - kaikki ne meitä elävöittävät Voimat, joille ei ole tarpeen antaa mitään erityistä nimeä. Usko rukouksen välttämättömyyteen on saanut meidät perustamaan ainoastaan sille omistetun paikan: "Valon Äänen Talon”, joka sijaitsee Baskimaassa, Vizcayassa. Siellä pidetään rukoustapaamisia ja retriittejä.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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